En respuesta a las recientes protestas de productores de maíz que exigían mejores condiciones económicas, el Gobierno de México, a través de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), dio a conocer la mecánica de apoyo para sostener el precio del maíz y evitar pérdidas entre los pequeños agricultores del país.
El nuevo esquema establece un estímulo total de 950 pesos por tonelada, compuesto por 800 pesos provenientes de la Federación y 150 pesos adicionales de los gobiernos estatales.
Los apoyos estarán dirigidos a productores con hasta 20 hectáreas cultivadas, que concentran la mayoría de las unidades productivas en estados como Jalisco, Guanajuato y Michoacán.
El objetivo de este programa es compensar la brecha entre el precio de mercado y los costos de producción, garantizando una rentabilidad mínima para los agricultores.
Las autoridades federales señalaron que con este acuerdo se busca estabilizar la comercialización del grano y reducir la tensión social generada por los bajos precios de compra.
Además del apoyo económico, la Sader instalará mesas de diálogo permanentes con productores, compradores y autoridades locales, a fin de transparentar los mecanismos de venta y asegurar precios justos.
De manera paralela, el programa Cosechando Soberanía ampliará su cobertura hacia productores de pequeña y mediana escala, ofreciendo créditos con una tasa anual del 8.5%, seguro agropecuario y protección ante riesgos climáticos o fitosanitarios.
Asimismo, se anunció la creación del Sistema Mexicano de Ordenamiento del Mercado del Maíz, que establecerá precios de referencia antes de cada ciclo agrícola y promoverá contratos directos entre productores y compradores, como parte de una estrategia de largo plazo para fortalecer la soberanía alimentaria.

