El exdirector del Buró Federal de Investigaciones (FBI), James Comey, solicitó formalmente a un tribunal federal de Virginia desestimar el caso penal en su contra, al considerar que se trata de un proceso con motivaciones políticas ordenado directamente por el expresidente Donald Trump.
La defensa del exfuncionario presentó una moción de desestimación en la que asegura que los cargos de falso testimonio y obstrucción de procedimientos del Congreso carecen de sustento jurídico y fueron impulsados “por rencor personal” del exmandatario republicano.
Los abogados de Comey argumentaron que el caso representa “una persecución política disfrazada de proceso penal”, señalando además irregularidades en el nombramiento de la fiscal interina Lindsey Halligan, encargada de la acusación.
“El presidente Trump ordenó al Departamento de Justicia procesar a Comey por rencor personal y por sus críticas públicas hacia su gestión”, se lee en el documento presentado por la defensa.
Halligan, exabogada de Trump, fue designada como fiscal federal interina de Virginia el pasado 22 de septiembre, tras la renuncia de Erik Siebert, quien se negó a presentar cargos contra Comey.
El exdirector del FBI encabezó en 2016 la investigación sobre la posible interferencia de Rusia en la campaña electoral de Trump, lo que tensó la relación entre ambos y derivó en su destitución en 2017.
En las últimas semanas, el Departamento de Justicia bajo Trump también ha iniciado procesos contra otras figuras críticas de su gobierno, entre ellas la fiscal general de Nueva York, Letitia James, y el exasesor de Seguridad Nacional, John Bolton, quienes han cuestionado abiertamente la conducta del expresidente.
La audiencia para revisar la moción de desestimación aún no tiene fecha programada, aunque fuentes judiciales anticipan que podría celebrarse a finales de octubre.

