La historia del actor Alejandro Landero, recordado por su participación en la telenovela Rosa Salvaje (1988), ha conmovido a la comunidad artística y a los capitalinos luego de ser visto durmiendo en una banca de la Colonia Condesa junto a sus animales de compañía.
El intérprete, acompañado de tres gatos y un perro, fue localizado en la calle Mazatlán, entre Juan de la Barrera y Agustín Melgar, lugar donde vecinos y transeúntes han intentado ofrecerle ayuda. Sin embargo, el actor ha insistido en no separarse de sus mascotas bajo ninguna circunstancia.
La noticia se difundió inicialmente a través de redes vecinales y cobró fuerza tras ser retomada por el programa Ventaneando, generando una ola de mensajes de solidaridad y llamados a figuras del espectáculo —como Verónica Castro, protagonista de Rosa Salvaje— para que intervengan en su apoyo.
“No los voy a abandonar”
En entrevista exclusiva con TVNotas, Alejandro Landero aclaró su situación y negó estar completamente desamparado.
“Sí, es una situación precaria, definitivamente, pero no es una situación como tal de calle, de que estoy abandonado. Mi familia política ha estado conmigo; los hijos de mi hermano me han apoyado. Simplemente, tenía planes de irme a Puerto Vallarta, pero la ayuda que esperaba no se concretó”, explicó.
El actor, cuyo nombre completo es Alejandro Jesús Landero García, relató que perdió el departamento donde vivía debido a un problema legal con una persona que se hizo pasar por el propietario.
“No tuve a dónde ir y no iba a dejar a mis niños. Somos un perro y cuatro gatos, somos una unidad familiar. No los voy a abandonar”, enfatizó.
Landero también expresó su deseo de viajar a Puerto Vallarta para retomar sus proyectos y agradeció las muestras de cariño, aunque lamentó que la viralización del caso provocara críticas injustificadas hacia quienes lo han apoyado.
“Se salió de contexto. Las personas que me ayudan siempre han estado ahí, no se vale que las ataquen”, señaló.
Solidaridad y esperanza
Vecinos de la Condesa y grupos animalistas han iniciado colectas para conseguirle un refugio temporal que le permita resguardar a sus mascotas mientras estabiliza su situación.
El caso ha visibilizado la vulnerabilidad de los artistas en retiro, así como el lazo emocional que une a muchas personas en situación precaria con sus animales de compañía, a quienes consideran su familia.

