El primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, presentó su renuncia al presidente Emmanuel Macron menos de un mes después de asumir el cargo, lo que profundiza la crisis política en el país. La dimisión se produjo tras la presentación de un nuevo gabinete que generó rechazo tanto en la oposición como entre los aliados del gobierno.
Lecornu explicó que “las condiciones ya no estaban reunidas” para ejercer como jefe de gobierno y aprobar los presupuestos para 2026. Su salida marca el tercer primer ministro que abandona el cargo en un año, tras la falta de mayorías claras en la Asamblea Nacional, dividida entre izquierda, centroderecha y ultraderecha luego de las elecciones legislativas de 2024.
El contexto político se complica por la deuda pública de Francia, que alcanza el 115,6% del PIB, y por las próximas elecciones locales y presidenciales. La oposición, incluida la coalición izquierdista Nuevo Frente Popular y la ultraderechista Marine Le Pen, responsabiliza a Macron de la crisis y reclama elecciones anticipadas o su destitución.
El detonante de la renuncia fue la inclusión en el gabinete del exministro de Finanzas Bruno Le Maire en Defensa, decisión que generó malestar entre los socios de Los Republicanos y provocó reuniones extraordinarias dentro del partido. Lecornu también enfrentaba la posibilidad de una moción de censura, como ocurrió con sus predecesores.
El anuncio de la dimisión tuvo impacto inmediato en los mercados: la bolsa de París cayó 1,70% y el euro perdió 0,63% frente al dólar. Alemania, principal socio económico, manifestó preocupación por la estabilidad de Francia.
Por ahora, no se ha definido si Macron nombrará un tecnócrata o convocará elecciones anticipadas, mientras la pregunta sobre el futuro político de la segunda economía de la Unión Europea sigue sin respuesta.

