Al grito de “¡vergüenza!” y al ritmo de tambores, manifestantes se congregaron este viernes frente al centro de procesamiento migratorio de Broadview, en Illinois, a 19 kilómetros de Chicago.
La protesta coincidió con la visita de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, y se tornó en un nuevo episodio de tensión en torno a las políticas migratorias de Donald Trump.
El lugar, operado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), aloja a migrantes detenidos para su deportación. Desde temprano, se registraron gritos, empujones y bloqueos a vehículos oficiales. Autoridades desplegaron agentes federales encubiertos y policías estatales con equipo antidisturbios para contener a la multitud.
Seis manifestantes fueron arrestados bajo cargos de resistencia y agresión a la autoridad. Otros participantes formaron círculos con carteles que decían “Los inmigrantes hacen grande a Estados Unidos”, mientras automovilistas respondían con bocinas y consignas a favor y en contra.
La tensión escaló con la participación del jefe de la Patrulla Fronteriza, Gregory Bovino, quien fue captado ayudando en un arresto. Además, la FAA prohibió temporalmente el uso de drones en Chicago, tras advertencias de posibles amenazas contra las fuerzas del orden, una medida rechazada por la ACLU por considerarla un uso militarizado de la seguridad interna.

