Lewis Hamilton, piloto de Ferrari y siete veces campeón mundial de Fórmula 1, anunció la noche del 28 de septiembre la muerte de su querido bulldog inglés, Roscoe. El perro, diagnosticado con neumonía, sufrió complicaciones graves que llevaron al piloto a tomar la difícil decisión de sacrificarlo después de luchar por su vida durante varios días.
A través de sus redes sociales, Hamilton compartió un emotivo mensaje: “Nunca dejó de luchar, hasta el final. Me siento muy agradecido y honrado de haber compartido mi vida con un alma tan hermosa, un ángel. Traerlo a mi vida fue la mejor decisión que jamás tomé”. También agradeció a todos quienes cuidaron y apoyaron a Roscoe a lo largo de los años, reconociendo la importancia del cariño y la compañía de su mascota.
Roscoe llegó a la vida de Hamilton en 2013, durante la transición del piloto de McLaren a Mercedes, y se convirtió en uno de los perros más reconocidos del mundo de la Fórmula 1. Su popularidad trascendió los circuitos, acumulando casi 1.5 millones de seguidores en Instagram, donde los fans compartían su cariño por él.
Hamilton acompañó su mensaje con varias fotografías de Roscoe, desde cachorro hasta sus 12 años, recordando los momentos especiales que vivieron juntos dentro y fuera del paddock. Subrayó que, aunque enfrentar la pérdida fue extremadamente doloroso, la experiencia de haber compartido su vida con Roscoe fue una de las partes más hermosas de su vida.
La noticia ha conmovido al mundo del deporte y a los seguidores del piloto, quienes expresaron su apoyo y solidaridad en este difícil momento. Roscoe no solo fue un compañero fiel, sino también una figura querida dentro de la Fórmula 1, dejando una huella imborrable en la vida de Hamilton y en la de todos quienes lo conocieron.

