El Desfile Cívico-Militar del 16 de septiembre volvió a llenar de orgullo y patriotismo la capital del país. Con la participación del Ejército Mexicano, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional, la ceremonia rindió homenaje a los héroes de la Independencia y proyectó la disciplina y capacidad de las Fuerzas Armadas.
La tradición se remonta a 1825, cuando el presidente Guadalupe Victoria organizó la primera parada militar para honrar a los insurgentes y mostrar la fuerza del naciente Ejército Nacional. Desde entonces, el desfile se ha consolidado como uno de los actos cívicos más emblemáticos de México.
Este año, por primera vez en la historia, el parte de novedades fue entregado a una mujer Presidenta y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas, un momento simbólico que marcó esta edición.
Ocho contingentes en honor a mujeres insurgentes
La columna estuvo integrada por ocho agrupamientos, cada uno dedicado a una mujer clave en la lucha por la Independencia. Entre ellas destacan Josefa Ortiz de Domínguez, Leona Vicario, Gertrudis Bocanegra y Mariana Rodríguez del Toro, quienes dieron nombre a los contingentes formados por cadetes, unidades del Ejército, cuerpos de auxilio e ingenieros militares.
Los bloques incluyeron desde representaciones históricas de guerreros mexicas y pueblos originarios, hasta escuadrones de caballería, vehículos blindados, contingentes de auxilio del Plan DN-III-E y del Plan Marina, así como ingenieros que participan en obras de infraestructura estratégica en todo el país.
Patriotismo y vocación de servicio
Con música marcial, banderas monumentales y miles de asistentes a lo largo de la ruta, el desfile reafirmó su objetivo: mantener viva la memoria histórica, fortalecer los valores de lealtad y patriotismo, y reconocer la labor del Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional al servicio de la nación.

