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En medio de un clima político cada vez más polarizado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado sus medidas contra la comunidad transexual y las políticas de diversidad, equidad e inclusión (DEI). Sus recientes decretos han generado fuertes reacciones tanto de apoyo como de rechazo, reavivando una de las batallas culturales más intensas en la nación.
Prohibición de mujeres trans en deportes femeninos
El pasado 5 de febrero, Trump firmó un decreto titulado “Sin Hombres en Deportes Femeninos”, que prohíbe a las mujeres trans participar en competencias deportivas femeninas. Según el mandatario, esta medida busca proteger la equidad y tradición de las atletas femeninas, evitando que “hombres biológicos” compitan contra mujeres y niñas en el deporte.
La decisión ha sido celebrada por sectores conservadores y religiosos, pero ha generado indignación entre activistas de derechos humanos y la comunidad LGBTQ+, quienes la consideran un ataque directo a los derechos de las personas trans.
Revocación de políticas DEI y equidad racial
Desde su retorno al poder, Trump ha revocado más de 80 órdenes ejecutivas y memorandos de la administración anterior que promovían la equidad racial y la inclusión de las comunidades LGBTQ+. Entre las medidas más controversiales se encuentra la eliminación de fondos para programas de salud mental y educación inclusiva, así como la autorización para que empresas y agencias gubernamentales nieguen servicios a personas LGBTQ+ en base a la “libertad religiosa”.
Trump ha argumentado que las políticas de equidad han favorecido a ciertos grupos en detrimento de otros, particularmente de la población blanca y asiático-estadounidense. “Vamos a eliminar toda esta basura del DEI. No más racismo contra los blancos, no más adoctrinamiento en nuestras escuelas y empresas”, afirmó el presidente en un mitin.
La “Restauración de la Verdad Biológica”
En su primer día en la Casa Blanca, Trump firmó una orden ejecutiva titulada “Restauración de la Verdad Biológica en el Gobierno Federal”, estableciendo que el gobierno de EE.UU. sólo reconocerá dos géneros, definidos estrictamente por el sexo biológico al nacer.
“Estamos restaurando la ciencia y la realidad en nuestras instituciones. No más ideología de género, no más confusión en nuestras escuelas y oficinas gubernamentales”, declaró Trump desde el Despacho Oval.
Esta política podría tener implicaciones significativas en la educación, el acceso a servicios médicos, la vida carcelaria, las protecciones laborales y las fuerzas armadas estadounidenses, especialmente en estados como California, donde las legislaciones demócratas han establecido fuertes protecciones para la comunidad LGBTQ+.
Restricciones en el ejército y la educación
Trump también ha reinstaurado la prohibición de personas trans en las Fuerzas Armadas, una medida previamente bloqueada por los tribunales y revertida por Joe Biden en 2021. La Sargento de Primera Clase Kate Cole, una mujer transgénero con 17 años de servicio, ha presentado una demanda contra la administración Trump, argumentando que la orden viola la protección igualitaria garantizada por la Quinta Enmienda constitucional.
En el ámbito educativo, estados progresistas como California han aprobado leyes para proteger a estudiantes trans en las escuelas, permitiéndoles identificarse con su género sin necesidad de informar a sus padres. Sin embargo, gobernadores aliados de Trump, como Ron DeSantis, han calificado estas medidas como “una amenaza a los derechos parentales”.
Repercusiones y protestas
Las medidas de Trump han desatado una ola de protestas en todo el país. Manifestaciones en ciudades como Nueva York, Washington D.C. y Los Ángeles han reunido a miles de activistas exigiendo la revocación de estas políticas.
Organizaciones de derechos humanos han advertido que estas medidas podrían aumentar la discriminación y la violencia contra la comunidad trans. “Eliminar las protecciones trans no es sólo una cuestión política, es una cuestión de vida o muerte”, afirmó un vocero de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU).